Cómo usar el aloe vera
No es necesario contar con un historial médico de alergias en nuestra familia ni esperar a reacciones demasiado drásticas de nuestro organismo para tomar la sabia decisión de empezar siempre con pasos moderados la ingestión de un nuevo producto al que nuestro organismo no está habituado, y el zumo o la pulpa de aloe vera no es una excepción. Esta recomendación es especialmente importante en el caso de los niños y niñas de corta edad, que pueden empezar tomando una simple cucharadita de café al día para ir aumentando la dosis paulatinamente.
Hay opiniones y anécdotas para todos los gustos entre quienes utilizan los productos del aloe vera y todas aquellas personas que se mueven en torno a la industria del mismo, pero en general sus sugerencias con respecto a cuánto y cómo tomar el zumo de aloe vera nunca son alarmantes. Y es lógico que así sea, porque todas aquellas personas que utilizan habitualmente el aloe vera lo hacen así porque su experiencia en el uso del mismo, por lo general, ha sido positiva.
Sin embargo, parece sensato pensar que podríamos empezar ingiriendo una cucharadita de postre o incluso una cucharada sopera al día, para ir aumentando la dosis con el paso del tiempo. Finalmente, podríamos seguir la sugerencia de Alasdair Barcroft, director de The Aloe vera Centre, ubicado en Londres, quien comparte su opción personal en su libro La planta de propiedades milagrosas: "Yo me tomo dos vasitos pequeños (de vino) de aloe vera al día explica como tónico, pues parece estimular mis niveles de energía y me ha ayudado a librarme de los resfriados y de otras molestias durante estos últimos tres años".
Por otra parte, la decisión de tomarla junto a las comidas o cbn el estómago vacío será personal, también, dependiendo de si, para más seguridad, queremos empezar añadiéndola a nuestra alimentación cotidiana como un aporte nutritivo más en las comidas considerando su efecto antiácido, o si preferimos tomarla con el estómago vacío para un mejor aprovechamiento de sus propiedades.
Es importante saber que siempre que se abre una botella de zumo o pulpa de aíoe debe guardarse en la nevera, al igual que ocurre con cualquier otro zumo, para conservar mejor y durante más tiempo sus propiedades. Cuando le regalé la primera botella de pulpa de aloe vera a mi madre, automáticamente la guardó con el resto de sus medicinas, en un rincón de la cocina. El contenido se estropeó antes de tiempo y los resultados no fueron los esperados. Ella se encontraba viviendo en Almería y yo en Barcelona, así que cuando le pregunté por teléfono si había mantenido la botella en la nevera con la leche fresca, zumos y demás, y ella me respondió que no, comprendí automáticamente lo que había sucedido. La actitud equivocada de considerar al aloe vera como un medicamento, más que como un alimento (un alimento orgánico sin conservantes ni productos químicos de ningún tipo), puede inducir a colocarlo en el botiquín o en un armario. De esta manera, cualquier zumo de frutas o verduras entraría en un proceso acelerado de oxidación, y eso es lo mismo que le ocurre a los zumos, pulpas y geles bebibles de aloe vera.