Cómo usar el aloe vera
El sabor ligeramente amargo característico del aloe vera hace que en un principio no resulte agradable al paladar, por lo cual, una versión mucho más atractiva puede resultar el zumo de aloe vera minuciosamente filtrado, para eliminar el granulado de la pulpa, y mezclado con el zumo de otras plantas o frutos beneficiosas para la salud, como las manzanas o los arándanos. Además de conseguir un sabor mucho más atractivo para el público no iniciado en el sabor del aloe vera, la combinación con otros productos naturales puede incluso enriquecer las propiedades y el contenido vitamínico y nutritivo del zumo. En cualquier caso, es importante constatar siempre que la "mejora" del sabor y el aspecto del zumo no se ha obtenido a través de productos químicos, como saborizantes, colorantes, espesantes y demás, sino exclusivamente a través.de otros productos naturales
En el caso de los zumos y pulpa de aloe vera embotellados y comercializados, por lo general pueden seguirse las sugerencias de las vendedoras, que vienen a coincidir en que es suficiente ingerir una única dosis al día de estas bebidas consistente en el tapón o vasito que suele adquirirse junto a la botella, y que contiene una cantidad equivalente a lo que conocemos como un chupito. Sin embargo, siempre he sospechado que esta sugerencia se ve influida en parte por cuestiones económicas, ya que el precio de una botella de un litro de zumo o pulpa de aloe vera viene a rondar las 3.000 pesetas. Evidentemente, muy poca gente consumiría el zumo de aloe vera con la misma asiduidad con que se adquieren los zumos de manzana, melocotón o uva que llenan los estantes de los supermercados. Su alta proporción en nutrientes, sin embargo, hace pensar que un chupito de aloe vera, o bien una cucharada sopera al día, no va a hacer mal a nadie y siempre puede significar un valioso aporte nutritivo, como si de un complejo vitamínico se tratara.
En cuanto al momento del día en que debiera tomarse, también hay opiniones para todos los gustos. Hay quienes opinan que lo más eficaz es tomar una dosis en ayunas, un rato antes del desayuno, cuando el estómago está vacío y la absorción del líquido puede ser más completa. Sin embargo, también hay quien opta por tomar un vasito a la noche, antes de irse a dormir, para aprovechar esa etapa del día en que el organismo metaboliza de una forma óptima cualquier aportación; es el momento del descanso, de la aceleración de la regeneración celular, y cuando el cuerpo puede hacer un perfecto uso de este aporte extraordinario de vitaminas, enzimas, minerales, aminoácidos y demás. También hay quien opta por distribuir la dosis a lo largo del día, para garantizar un aporte pequeño pero continuo. En este caso, suele acompañar a las comidas del día, y hay quienes aseguran que surte el efecto de un
potente antiácido y favorecedor de la digestión, sin efectos secundarios.