aloe vera en la cosmética

Dermis y epidermis están recorridas además por un entramado de nervios -responsables de la sensibilidad de la piel-, vasos sanguíneos y linfáticos, por lo que los masajes estimulan una correcta oxigenación y alimentación de las células, proporcionando así un aspecto mucho más saludable a la piel. Los vasos sanguíneos y linfáticos, al igual que los nervios, no se hallan en la capa más profunda de la piel o hipodermis, y por este motivo el masaje linfático no necesita de la penetración y dureza de otros tipos de masajes, como el masaje deportivo.
Respecto a la última capa, denominada hipodermis, constituye el nexo de unión entre estos tejidos externos ya mencionadas y los internos. Está formada por tejido conjuntivo, tejido adiposo y otras fibras de estructura laxa, lo cual no la convierte en un objetivo de mucho interés en el campo de la belleza. Al margen de todas las propuestas que pueda ofrecer la cosmética, tras hacer un ligero repaso a la estructura y funcionamiento de la piel, queda claro que, por encima de todo, para mantenerla es preciso seguir una correcta alimentación capaz de nutrir correctamente todas nuestras células; eliminar en el margen que podamos las sustancias tóxicas, tanto de origen externo (contaminación, ambientes cargados de humo, etcétera) como por vía interna (alcohol, tabaco, café y otras bebidas excitantes, alimentos excesivamente elaborados, en conservas o en mal estado, etcétera), y por último, pero no menos importante, mantener unos hábitos de higiene y limpieza regulares con productos que no resulten abrasivos y respeten el PH y la estructura natural de nuestra piel.
• El cutis: la piel más frágil y desprotegida
Capítulo aparte merece dedicarse a la piel del rostro que, además de ser una de las más delicadas, está permanentemente en contacto con el exterior y sometida a todos esos factores del entorno que ya hemos mencionado (ya sean naturales, como el viento, el sol, la lluvia, etcétera, o bien artificiales, como el monóxido de carbono que expulsan los tubos de escape de los coches, el humo del tabaco o los efectos del aire
acondicionado). Por si todo eso fuera poco, el uso de maquillajes de poca calidad puede llegar a afectar seriamente a la piel. Los efectos de todos estos factores perniciosos pueden reflejarse en el rostro en forma de un cutis demasiado seco o demasiado graso, áspero y sin brillo, flácido o surcado de arrugas. Hay que recordar que todas estas manifestaciones, incluidas las bolsas que a veces aparecen debajo de los ojos, están provocadas por la acumulación de un exceso de agua entre la epidermis y la dermis, por lo que una buena limpieza de los conductos (sin olvidar otras causas posibles de la retención hídrica) podría reducir notablemente estas alteraciones de la piel.
El correcto intercambio de agua con el exterior es imprescindible además para mantener el nivel apropiado de grasa en la piel.