El aloe vera y el asma

El extraordinario potencial del aloe vera para tratar las enfermedades respiratorias quedó claro a mediados de este siglo cuando se comprobó la eficacia de la planta sobre la tuberculosis.

Como explicamos anteriormente, el tema cayó en el olvido después de la práctica erradicación de la enfermedad, hasta que en 1985 un estudio publicado en Japón sobre pacientes con asma demostraba que el aloe vera estimula la actividad de los fagocitos, las células inmunológicas que controlan este problema respiratorio.

También en Japón se comprobaba, pocos años más tarde, la notable mejoría de un grupo de pacientes con asma tras ingerir es tracto de aloe vera durante seis meses, con efectos claramente superiores a los obtenidos por otros pacientes sometidos al tratamiento tradicional con corticoides.

Posteriormente, en 1993, otras investigaciones llevadas a cabo en los Estados Unidos demostraban las cualidades estimulantes del acemanano sobre el sistema inmunológico al potenciar la acción de los macrófagos y las monokinas, que poseen una importante función de destrucción de cualquier elemento extraño e invasor. En este caso, el tratamiento tenía lugar básicamente , en forma de inyecciones y de spray nasal compuesto de aloe vera en su mayor parte.