Composición química del aloe vera

El caroteno y el betacaroteno, que, una vez dentro de nuestro organismo, son convertidos en la vitamina A. La vitamina A es esencial para la vista, para la salud de la piel y de los huesos, para el buen estado de las mucosas y el crecimiento de las células, así como para la inmunidad de las mismas ante la enfermedad. Un defecto de vitamina A provoca la anemia. Por otra parte, en los años recientes se ha descubierto el poder antioxidante del betacaroteno, por lo que además de frenar el envejecimiento protege al organismo de las enfermedades degenerativas, como la arteriosclerosis y el cáncer.
La vitamina B1 o tiamina es esencial para el crecimiento de los tejidos y la producción de energía. Se trata de una vitamina hidrosoluble cuyo exceso es eliminado por el cuerpo a través de la orina, por lo que debe ser ingerida a diario.
La vitamina B2 o riboflavina, en combinación con la bó, produce las células de la sangre. Su función es esencial en la respiración de los tejidos. Además, es también necesaria para mantener una piel sana.
La vitamina B3 o níacina ayuda a regular el metabolismo, es necesaria para que el cuerpo pueda asimilar ciertos minerales y, además, interviene en la formación de los músculos.
La vitamina B6 o piridoxina, al igual que la vitamina B2, es esencial en la fabricación de la hemoglobina, el pigmento rojo de la sangre que transporta el oxígeno y el alimento para hacerlos llegar a todas las células del cuerpo. Asimismo, es fundamental para el metabolismo de las proteínas y los aminoácidos. Al ser una vitamina hidrosoluble -como la Bi- debe reponerse todos los días.
La vitamina B12 o cianocobalamina se ha revelado presente en el aloe, a pesar de que hasta principios de esta década de los 90 se la consideraba una vitamina propia de los productos cárnicos, nunca de las verduras o en las plantas. A pesar de que se ha detectado su presencia en algunas hojas de aloe, muchos científicos aún no están convencidos de que dicha vitamina sea activa y funcione de la misma manera que la vitamina B12 de origen animal, cuya carencia en el cuerpo humano puede provocar anemia y ciertos transtornos neuropatológicos.
La vitamina C o ácido ascórbico estimula el sistema inmunológico y ayuda a curar y prevenir las infecciones. Su presencia es esencial para fabricar el colágeno, la sustancia que rodea a los músculos. Es necesaria, además, para que el organismo pueda asimilar debidamente el calcio y otros elementos claves. Al igual que el betacaroteno y la vitamina E, está considerada como uno de los más potentes antioxidantes.
La vitamina E o tocoferol posee una poderosa acción antioxidante y de regeneración de los tejidos. Al igual que la vitamina C, es un gran aliado contra las infecciones y agiliza el proceso de curación de las enfermedades, muy en especial las de la piel.